Elpaisllamadoa, el Partido de Internet y el futuro de las naciones
16 03 2009A principios del año pasado Hector Milla y Joan Jimenez proclamaban: “ha fluido una idea que parece una locura imposible… y justamente por eso, la hemos elegido: crear un nuevo país.” El país llamado “a”.
Parte del manifiesto decía:
“Pensamos que en un mundo que ya se nos ha quedado pequeño, en el que todo el territorio está descubierto y donde el sentimiento de identidad es cada vez más confuso debido a los flujos migratorios, culturales y relacionales”
…
“estamos seguros de que en un futuro no muy lejano lo que ahora conocemos como países o naciones físicas tendrán que convivir con otro tipo de naciones no ligadas a un territorio físico, un idioma o una cultura determinada.”
La falta de identidad real entre a’bitantes, y mi nefasta labor como ministro de economía (para que negarlo), hizo que el país se quedara en letargo hasta desaparecer. Pero si algo nos atrajo a los cientos de a’bitantes que nos empadronamos fue un sentimiento de cercanía que superaba o rivalizaba con el que tenemos por el conjunto de ciudadanos de nuestro país o ciudad. Y para nada fue la primera experiencia en el mundo. Incluso existe un instituto financiado por uno de los fundadores de PayPal dedicado a la creación de comunidades oceánicas con sistemas políticos, legales y sociales independientes. Apostaría a que tarde o temprano la filosofía del país llamado “a” vuelve a resurgir, bajo el mismo nombre u otro.
Según se trata en el libro de las naciones a las redes, Internet y la globalización hace que cada vez resulte más difícil definirnos en términos nacionales y por eso aparecen nuevas identidades y nuevos valores que a largo plazo acabarán superando la visión nacional y estatalista del mundo. Estamos hablando de grandes cambios políticos y sociales que probablemente empiecen a verse realmente conforme el estado del bienestar desaparezca.
Peeero como estamos viviendo en esta crisis económica, los estados e instituciones aún tienen un peso tremendo en nuestras vidas. No sólo a nivel económico sino coartando nuestras libertades e imponiendo su muy cuestionable voluntad. Y todo con nuestro apoyo/asentimiento y financiación. ¿Pero qué podemos hacer frente al sistema de partidos actual? Ahí entra la coalición del Partido de Internet.
Aún sólo es una idea pero poco a poco se van acabando de pulir los detalles. La clave va a estar en unir a un gran número de partidos minoritarios bajo la coalición. Las listas del Partido de Internet se elegirian mediante unas elecciones abiertas en Internet y los diputados que salgan, sean de un partido político (que recibiria el capital proporcionado por el estado según los diputados obtenidos) o por libre, deberán votar en las cámaras lo que decidan los ciudadanos en cada momento.
Para no depender de un cambio cultural no va a ser necesario participar más que en la actualidad, ya que entre elecciones generales se podrá delegar nuestro voto en un diputado o en cualquier ciudadano, dando lugar a una red democrática. Pero en todo momento podríamos cambiar de persona en la que delegamos o participar de forma directa en cualquier votación del congreso. Es decir, combinar las ventajas de la democracia directa y de la representativa.
En definitiva, se plantea pasar de una estructura política descentralizada, basada en partidos, a una estructura distribuida y en constante evolución. Hablamos de mantener el control de nuestro voto en toda aquella cámara en que se nos reconoce soberanía.
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